martes, 11 de diciembre de 2012

Sin-táctica ni estrategia

(homenaje obvio a la poesía "Táctica y estrategia" de Mario Benedetti)

Mi táctica es

que tengo un revuelto de procederes
a la hora de tenerte cerca, "de mí a tú",
que no me decanto a resolver
cuando ahora, de repente, sueltas los dientes tímidamente,
si resulta que no eres tímida
y era broma de carcajada.

Mi táctica es, decía,
mirarte,

mirarte mucho,
también cuando no me ves,
y morirme de ganas disimuladas por darte un beso;
que nos demos o permitamos un polvo
y no dar con la tecla "sí" para que a ti te pase.

Mi táctica es
compleja,
oculta,
pues no la he descubierto ni yo...
e igual por eso
intento darle forma escribiendo esto.
Ofensiva sin ofender,
es decir,
anárquica
pero tímida.

Consiste en escapar,
en que nos escapemos juntos de lo esperado,
del amor civilizado
que no quería Sabina.

Supongo que en desracionalizarte,
en que pierdas la cabeza junto a la vergüenza y el salvavidas
y me dejes el honor de ser éste último
cuando las fuerzas no den para evitar ahogarse.

Mi táctica es
imaginar un millón de situaciones juntos
y contártelas maquilladitas,
al menos tu parte, donde entras tú,
tan bonita, claro.

Pues esa parte, maquillada a base
de "ellas" ideales que, curiosamente, se te parecerán.
Que te remuevan o conmuevan
hasta desear
llevarlas a cabo
(o a golfo).

Mi estrategia es (si se diera esto último)
lo único que parece obvio:

Que te des cuenta de que sería yo el golfo,
ya que soy el que tiene en la cabeza los pájaros
con los que te apetece cantar.
Que tiraría el muro que pusimos
y unas cuantas pistas,
y, aunque me andaría con cuidado
cual funambulista,
espero dar con el objetivo final;

que depende de tantas cosas
que todavía no sé cuál es, pero me da
la sensación de que los tiros van a ir
por donde Benedetti disparó el suyo.

Tantear la necesidad,
aunque todavía quede tan lejana.

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